Cuento maravilloso de dos seres perdidos que se encuentran

La helada acabó con todo el cultivo. Por mi condición sólo podía aferrarme a los tallos petrificados. Yo regresaba de una gran tormenta de Mercedes y algo oscuro se venía acercando.
Intentando alzar el estandarte de una fe naciente, me forcé a ser pobre, a caminar dando tumbos, me sentía como un ave que se cae del nido, recuperando el tiempo perdido durante la casa de juguetes, me fui con Estromboli, me perdí en el fondo de una noche ¡Oh qué maravilloso!
El tallo era todo un viaje. Momentos antes del fenómeno meteorológico lo imaginé traspasando una de mis ventosas derechas.
Luego volé hacia él a voluntad inconsciente, y así lo hizo. Justo como lo imaginé. Por eso le abrí las puertas de todo mi reino conocido. Sorber sus cabellos con la nariz me provocaba visiones azulverdosas. Inhalaba con verdadera hambre su largura y formas geométricas en mis bolsas oculares aparecían. Una alquimia maravillosa, llena de poder. Un olor a ceniza ancestral cubría su espalda. Momentos antes se había quitado mi disfraz. Entonces no concordó algo. El silencio de mi abuela se manifestó en los labios que me negó con fortaleza, ¡cómo no supe reconocerlo! ¡Oh qué hermosas espinas! ¡Ilusiones! Están viniendo hacia mi, me están abriendo, ¡oh mira, se adentran en mi! ¡me desgarran!
Yo lo confundí con primaveras al principio. Se lo di todo. La verdad es que yo no lo decía, pero la fusión de mi sangre y su leche hizo que me crecieran ámpulas en los ojos. No quería ver el ser que ocultamos.

Entonces, con las ámpulas le dije ¡aquí estoy, hagamos un ___(lo que sea)_____________ y yo puse sangre.
y él se dio la media vuelta
y se fue.

Comentarios

Entradas populares