Discurso alternativo




El paraíso lo prefiero por el clima, el infierno por la compañía
-Mark Twain 
Compañeros de la generación 2010:

Hemos olvidado de qué se trata la vida. No vivimos y ahogamos el sentido de la existencia en falso placer y en todo aquello que "debe pensarse". Olvidamos que los problemas de los que quejamos allá afuera son los de acá adentro. (Como crece arriba, crece abajo). Preferimos viajar a Europa y no dentro de nosotros mismos.
Durante la gestión del rito al que le llaman graduación vivimos un episodio vergonzoso. Como comunicólogos dimos tremendo trompazo en el lodo con todo y tecnologías de la información: salió a flote sin pudor el ser adoctrinado que vive dentro de una mayoría convenenciera, como perros no controlamos eso que nos vuelve bestias y nos quita el sentido de la humanidad que sirve para mirar al otro. ¡Este sentido es imprescindible al estudiar el fenómeno de la comunicación! Es el ABC que deberíamos manejar incluso sin darnos cuenta de que lo estamos haciendo. Es decir, la cagamos. La cagamos y demostramos nuestra incompetencia justo en la recta final de la carrera. Antes de graduarnos comprobamos nuestra ineficacia para ser lo que el título dirá/dice que somos. ¿De qué sirvió estudiar las teorías críticas?

A la vieja usanza pero con toques posmodernos nos declaramos unos contra otros: los de organizacional contra los de desarrollo. Los fresas de la primera versus los pandrosos de la segunda.
Uno de los pandrosos se preguntaba por qué el chico carita y no el de mayor promedio sería quien pronunciara el discurso de graduación y por tanto sería la voz que representara a una generación entera. Un fresa le dijo que no tenía vida y le recomendó añadir "más sexo" a su vida para que se relajara. Otro, sin más, le apodó "Peje".

¿Es en serio? ¿En la universidad?
Sí, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

¿Y la común-unidad?

¿Qué es la comunicación?

-Todos-
Hemos transitado un camino semejante. "Nos dividimos pero estamos juntos en el camino que se ha de terminar. Estamos juntos y dispersos. Al final estaremos todos juntos de nuevo. El reto de hacer comunicación en un nivel profundo del ser no es solamente de los pandrosos, como dominar el poder de convencer no pertenece únicamente a los fresas.
No nos dejen a los de desarrollo la tarea de hacer lo que todos ya deberíamos hacer. Nos necesitamos unos a otros.
***
Hago un esfuerzo para no enojarme cuando le llaman a un compañero "peje" por expresar lo que mira desequilibrado en una situación, La pequeña bilis que se gesta en mi vientre toma tintes de tristeza y compasión por mis compañeros heridos y norteados.
Aún no puedo creer que el modus operandi del PRI se infiltre hasta en la forma de elegir a quien hablará por las voces de toda esta generación. No puedo creer que para la mayoría de las personas con las que he convivido estos cuatro años de formación profesional la buena imagen pesa más que la esencia de las cosas.
¿Y cuál era nuestra esencia a fin de cuentas?
¿Para qué se hace una ceremonia de graduación? ¿Qué significa este rito? -Haber concluido nuestros estudios. Pero la mayoría celebrará su triunfo individualmente, compartirá sólo con sus más allegados y todo, todo después se hará basura.
La vida no comienza al concluir la universidad, comienza con el primer aliento entre llanto, sangre y mierda. ¿cuál es el objetivo de la vida si no es descubrir el sentido verdadero de la existencia?
Comparto la preocupación por tener una fuente de ingresos económicos. Pero disto tanto de mis compañeros que anhelan conseguir un trabajo para formar parte de las filas de la pasividad en un juego en el que sólo pueden tirar los magnates.

Deseo de corazón que estas palabras no se dirijan hacia donde van los protocolos universitarios que otorgan la buena imagen que tanto buscan, ese limbo mental donde vertimos los monólogos de quienes se ensalzan a sí mismos donde no crece nada y se escapan las palabras que guardan la esencia.
Quiero que llenen de sarro sus orgullos, que lastimen su confort, que hagan ruido en sus ojos.
Espero que algún día seamos capaces de asumir el rol de un comunicólogo: encontrar la mejor forma de hacer bailar nuestras subjetividades con "lo otro", ya sea entre uno y su cliente, pero yo preferiría que esto se diera entre uno y su gente.

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